No subís el precio porque se te van.
Y tenés razón: algunas se van.
Pero la que se va por tres mil no se va por el precio.
Se va porque el precio era lo único que la ataba.
El precio es lo que vos decís que vale tu trabajo.
Y ella te cree.
Mientras tanto
Esto no tiene fecha de vencimiento. Por eso lo venís pateando.
Hacé la cuenta con tus números
Lo que cobrás una esculpida
$10.000lo que se cobra en el mercado$50.000
Rangos de referencia del mercado argentino, 2026. El promedio de una esculpida está en $30.000.
Cada clienta te deja
$10.000 menos
No estás subiendo el precio.
Estás dejando de cobrar
por debajo.
Lo que dejás de cobrar por mes
$160.000
Sobre dos turnos por mes. Mové las perillas a tu caso real.
No es que ganes poco. Es que tomaste una decisión —no subir— y nunca le pusiste precio. Ése es el precio.
No es el precio.
Es el orden.
Casi todas hacen lo mismo: un día se cansan, suben la lista y la publican. Y ahí se van tres. No se fueron por el número — se fueron porque el número llegó solo, sin nada antes y sin nada después.
Antes · semanas 1 a 3
El aumento no se avisa. Se prepara.
Qué forma le hiciste, cuántos días le duró el trabajo anterior, y qué hace con las manos: si lava, si teclea, si va al gimnasio. Tres renglones en el celular, mientras se seca.
En paralelo cargás lo que gastás y cuánto tarda cada servicio en la planilla, que te devuelve tu número. No se anuncia un precio que todavía no calculaste.
Antes de que se levante: «¿te anoto para el 14 a la misma hora?». Y se lo mandás por WhatsApp ahí mismo, con el turno escrito.
«Si se te salta una antes de los diez días, venís y te la arreglo sin cargo.» Decilo en voz alta, aunque nunca lo pidan.
Recién ahí mandás el mensaje. Y ahí la conversación ya no es sobre el precio.
El día
Uno de los once, gratis
Hola Caro, ¿cómo va? Te escribo antes de publicarlo para que lo sepas por mí: desde el 1.º actualizo la lista.
Las esculpidas pasan a $26.000, y el relleno a $19.000.
Vos venís conmigo desde el principio, así que el turno de octubre te lo tomo al valor de ahora.
Cualquier cosa me escribís. Beso.
21:14 ✓✓
Ése es uno. Adentro hay diez más, y el orden exacto en que se mandan.
Los once, uno por uno
Porque no es el mismo mensaje para todas. Cada una de estas es una situación distinta, y la que sirve para una arruina a la otra.
Y el mismo día se anuncia en los tres lugares: por mensaje, en la story y en el perfil. Las tres placas van armadas.
Pero no son imágenes fijas que te pasamos hechas. Son tuyas. Abrís una página en el celular, escribís tus precios, tu día, tu hora, subís tu logo, elegís el tono que se parece a tu perfil, y las bajás en el tamaño exacto que pide Instagram. No se instala nada.
El mes va porque sin mes la placa dura una semana. «Martes 14» es cualquier martes 14 del año, y la clienta que la guarda en la galería no sabe si es éste o el que viene. Con el mes, la captura sigue siendo válida en diciembre.
Queda guardado con el mail de tu compra, así el mes que viene entrás y cambiás sólo el número. No arrancás de cero cada vez que actualizás la lista.
Después
Las tres frases que van a aparecer
Por qué esta semana y no en dos meses
El aumento tiene una fecha natural y es el 1.º. Nadie sube un precio un martes 17: se sube cuando arranca el mes, porque ahí no hay nada que discutir — es una lista nueva.
Y el método tarda tres semanas. Esa es toda la urgencia que hay acá: no es una oferta que vence, es un calendario.
Y hay algo peor que perder un mes. El aumento que se patea dos veces no se hace nunca. Vos ya lo sabés — lo venís pateando, y por eso llegaste hasta acá abajo.
Qué es
Las tres semanas, los once mensajes, las tres respuestas — y la planilla y el editor donde se usan. Se lee en una tarde y empezás el lunes.
$29.900
$39.900 · pago único
Se paga con las tres primeras que acepten el precio nuevo.
La cuarta ya es tuya.
Lo que estás pensando
«Si subo, se van a la que cobra más barato»
Pasa. Y no es paranoia tuya: hay clientas que sólo miran el precio, y ésas se van con la primera que cobre mil pesos menos. Con esas no se puede competir, y tampoco conviene.
Lo que sí se puede es que dejen de ser la mayoría. Por eso el trabajo empieza tres semanas antes del aumento, no el día que lo anunciás: hay cosas que se hacen en los turnos previos para que, cuando llegue el mensaje, el precio no sea lo único que las ate.
Y las que igual se van dejan un lugar libre. En el último capítulo hacés la cuenta de cómo te queda el mes cuando ese lugar lo ocupa alguien que paga la lista. Mismas horas, más plata.
Quién está atrás de esto
No estudiamos uñas.
Estudiamos por qué la gente dice
que sí.
Cuando tu clienta escucha un precio, su cerebro no calcula si está bien. Lo compara. Con el último número que escuchó, con lo que pagó la vez pasada, con lo que le contó una amiga. Y el mismo precio le duele o no le duele según contra qué lo esté comparando — porque pagar activa la misma zona del cerebro que el dolor físico, y eso pasa antes de que ella termine de escucharte.
Ahí trabajamos nosotros: en los segundos previos a esa comparación.
Limbre nace de una idea simple y bastante arrogante: si entendés cómo decide un cerebro humano, sabés qué darle para que compre. No con trucos. Con orden, con tiempo y con las palabras justas en el momento justo. Eso es lo que estudiamos — y es lo que te vendemos ya hecho, para que lo puedas usar un martes a la mañana, con las manos ocupadas y sin tiempo para teoría.
Lo que más trabajo nos da no es sumar. Es descartar.
Buena parte de lo que se vende con estas palabras se cayó apenas alguien intentó repetir el experimento. Nosotros lo probamos, lo tiramos y anotamos por qué. Lo que queda —lo que aguantó— es lo único que entra en un material.
El mismo motor para una marca grande que para un local de una persona.
Lo que hace que una empresa sea más rentable es lo mismo que hace que a vos te paguen mejor: en qué orden decís las cosas, qué número mostrás primero, qué le dejás decidir y qué le proponés ya hecho. Cambia el tamaño del negocio. No cambia el mecanismo. Por eso podemos escribir para una tienda con mil productos y para un estudio de uñas de una sola persona — y por eso éste está escrito para el tuyo, no adaptado de otro.
Y cada cosa dice de dónde salió.
Al final del material hay una lista con cada afirmación y su fuente. No vas a leer «está comprobado» sin que te digamos comprobado por quién. Es la parte más aburrida de lo que hacemos, y es la única que nadie copia.
No te vamos a prometer que no se te vaya ninguna. Ninguna ciencia dice eso, y el que te lo prometa te está vendiendo humo. Lo que sabemos es en qué orden se hacen las cosas para que se vayan menos, y de dónde salió cada una de esas decisiones.
Qué recibís, exactamente
Probalo antes de pagar. Más arriba te di uno de los once mensajes entero, con el porqué de cada línea. Eso es exactamente el material. Si ése no te sirvió, éste tampoco: no lo compres.
Y si lo comprás, que quede claro de entrada: es material digital, se descarga y se empieza a usar en el momento. Una vez descargado no hay devolución. Antes de descargarlo tenés diez días corridos para arrepentirte, y se te devuelve todo automático, sin que expliques nada.
Material digital descargable, de uso inmediato y permanente. Tenés diez días corridos para arrepentirte y, mientras no lo hayas descargado ni hayas accedido al editor, la devolución es automática y sin explicaciones. Descargado el material o utilizado el editor, el derecho de revocación no resulta aplicable (CCyC art. 1116 inc. b). Botón de arrepentimiento en el inicio del sitio. Datos fiscales y CUIT al pie.
Maqueta — el botón no cobra.
LIMBRE
Ciencia de la conducta aplicada a vender.
Cada material dice de dónde salió.
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